Menu & Search

Cuánto vale el tiempo. *borrador*

14 de noviembre de 2019

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Hace unos días me da vueltas por la cabeza una pregunta a la que más que respuesta le estoy encontrando algún sentido, después de un paro de un par de años y terminar con mis ahorros me he sentido presionado a recuperar el camino, es evidente que no es lo mismo hacerlo con la energía que dan los años veintes qué ya entrado en el tercer piso y además completamente desecho en cuánto a disciplina y motivación tras el parón.

Fue así qué en una mañana de ocio y lectura pensé en eso que los gurús tanto refieren, el valor del tiempo, que llamaré de esta forma ya que más que establecer un costo monetario vamos a entenderlo a través de la valuación como si de un activo se tratara, de hecho es a nivel personal nuestro principal activo.

La mayoría de los gurús del emprendimiento y del fondeo para inversión hablan acerca del tiempo limitadísimo que tiene con los ejecutivos, directivos e inversores. Cuentan historias sobre como evitan ciertas acciones porque saldría más caro que ignorarlas, pero más allá de lo interesante que resultan estas historias en mi mente se crea una pregunta ¿cómo saben cuánto vale el tiempo?

Mi pregunta no acepta la respuesta que daría la matemática y el calculo de los gastos de operación, personales, diversión entre las horas laborales, eso es una construcción a partir de una idealización personal, completamente aceptable pero tal vez el mercado no valide.

La respuesta no puede ser tan simple sobre todo si hablamos de que la inversión en tiempo debe ser diversificada de manera óptima de modo que nos deje tiempo libre para disfrutar de los beneficios obtenidos.

Pensé entonces en una especie de score en donde se ponderen distintas características, habilidades y actividades del individuo para valorar su tiempo.

Por una parte evaluaríamos las características físicas del sujeto, la naturaleza pudo haberlo dotado o impedido algunas habilidades a partir de su complexión física y capacidad en cuando a fuerza del cuerpo humano se refiere. Esto no debe ser tomado como algo discriminatorio, simplemente hay que pensar hacia el interior y reconocer que existen actividades en las que pudiéramos ser más eficientes pero nuestro cuerpo nos lo limita, si nuestro cuerpo fuera una fabrica podríamos llamarlo Capacidad Instalada, que es el término para el limite de aquello con lo que se cuente para producir. Una vez que hemos evaluado los dotes y desgracias que la naturaleza dió y que el sujeto se ha encargado de cuidar y mejorar o en su defecto de echar a perder debemos pasar al siguiente rubro.

A este punto el sujeto ha tener algunos años en la tierra y en esta no ha permanecido estático, de alguna forma ya sea incluso por instinto ha tenido que desplazarse y en ese desplazamiento ha experimentado nuevas cosas e incluso aprendido y adquirido nuevas habilidades. Este conocimiento a partir de la experiencia da ventaja al individuo sobre el que no la tiene, de modo que puede aprovechar mejor su capacidad instalada en la ejecución de tareas, la eficiencia se ha convertido entonces en un valor agregado que se debe considerar al valorar la inversión del tiempo. Por otro lado, adquirir estas habilidades acarreo un costo en inversión como un costo de oportunidad del individuo evaluado.

El cuerpo humano que es nuestra maquinaría requiere energía para moverse, esa energía la obtenemos a partir de los alimentos, así que consideremos un gasto por cuota de supervivencia, llamada así para simplificar las cosas y en la que englobaremos los costos que implican la alimentación, vestimenta y vivienda en un nivel casi francsicano, lo más básico para realizar actividades cotidianas.

Tenemos una idea ya cuánto cuesta mantener a un individuo con vida y aquello que le hace destacar de los demás con los que comparte algunas características, pero asignar un valor económico por lo menos a los primeros conceptos no resulta una tarea fácil, sobre todo si aún debemos considerar el ambiente en el cual se ha desarrollado, la historia, los antepasados, la reputación moral y cívica, los reconocimientos y padecimientos mentales.

Por lo tanto, el tiempo no puede ser valuado tan fácilmente y siempre será un valor más personal que hacia los demás, excepto para las revistas del corazón y finanzas personales, no es tan fácil como decir que cuesta el equivalente a las utilidades globales entre las horas laboradas.

Pienso además en el uso que se le da al tiempo, evidentemente el tiempo personal y familiar pueden resultar c0n mayor valor que el tiempo invertido en una labor o negocio que se tiene que realizar, es en este punto donde me detengo a pensar que el tiempo no puede ser valuado de forma estándar pero si puede hacerse de forma situacional y que darnos cuenta de esto nos puede llevar a valorar mejor el tiempo de los demás, aunque tradicionalmente no es así pues siempre se busca obtener el máximo beneficio, sin embargo, este es un juego de suma cero donde lo que gana uno lo pierde el otro.

Pensemos en podar el césped, una tarea que toma medio en sábado, sin embargo, parece ser un buen día para relajarse y dejar que la mente se libere para procesar mejor esa idea, proyecto o problema que tenemos por solucionar, podar el pasto requiere cierta concentración y fuerza física para evitar accidentes, es un día de descanso pero la resolver la tarea permitirá tener más sábados de descanso y un césped que podar, recordamos entonces que de haber tomar aquel trabajo hace unos años podríamos resolver eso como lo hicieron en esa ocasión, eso nos daría no solo un sábado sino posiblemente varios días de ventaja sobre los demás.

En ese momento recordamos de cuánto son los honorarios del jardinero y los comparamos con nuestro ingreso diario y nos encontramos con distintos escenarios. El primero es que nuestros ingresos no permiten cubrir a un jardinero de lo contrario tendríamos que sacrificar comida, vestimenta o el costo del transporte al trabajo. El segundo es aquel en el que podemos permitirnos la contratación del jardinero pero debemos dedicar el día de descanso a resolver el problema ya que se depende de mantener y recuperar ese gasto de jardinería. En un tercer escenario si es que contamos con la experiencia suficiente no solo se puede contratar al jardinero, incluso es posible disfrutar del sábado ya que el problema ha sido resuelto a partir de la experiencia.

El valor del tiempo en cada caso es distinto ya que tendrá un uso, pero si consideramos al tiempo libre como un beneficio de la operación en la fabrica de la vida, podemos pensar en el valor del tiempo en términos económicos como lo que nos cuesta poder disponer de x tiempo libre para uso exclusivamente personal, incluyendo el costo de oportunidad por la experiencia adquirida y el costo que implica delegar z actividad todo limitado a la capacidad del cuerpo humano, así como los costos por supervivencia del mismo.

El tiempo tiene por lo tanto, un valor personal pero no deja de verse afectado por el mundo y la valoración que la sociedad tiene del tiempo libre a partir de conceptos específicos de nuestra calidad de vida.

El tiempo vale según nuestra calidad de vida, a más tiempo libre mejor calidad de vida, por lo tanto, si disponer de tiempo libre debemos generar lo suficiente para poder pagar por el tiempo de la persona a la que deleguemos nuestras obligaciones.

Parece paradójico pero ahora que lo pienso la clase trabajadora no tiene tiempo ni para enfermarse, deben trabajar y aparte hacer las tareas que no pueden delegar, lo cual los lleva a un agotamiento temprano y una desmotivación pues el poco tiempo disponible es necesario para descansar, sin tiempo libre, su propio tiempo no vale nada y cuesta muy poco. Sin embargo, el ejecutivo de la empresa donde labora el obrero anterior solo acude a su oficina cuatro horas al día, las ocho horas que separan su jornada de la del obrero las puede ocupar para su desarrollo personal y capacitación, en cierta forma se trata de un tiempo libre pues es empleado en actividades que generan beneficios personales, además su jornada no es de doce horas sino de ocho por lo que dispone aún de más tiempo libre antes de tener que reponer energía, que por cierto mantiene gracias a la inversión en suplementos alimenticios, así el tiempo libre del ejecutivo tiene un mayor costo implícito, su tiempo libre vale más porque es un tiempo de uso personal más allá de una mera supervivencia.

Como lo dije suena paradójico pero parecer ser que así funciona el mundo.

 

Gracias por leerme y no olvides dejar tus comentarios, me gustaría saber que opinas tú al respecto.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Related article
Hashtags en Instagram ¿Qué son y cómo funcionan?

Hashtags en Instagram ¿Qué son y cómo funcionan?

Los hashtags son algo más que un vocablo antecedido por…

Apuntes sobre Social Media

Apuntes sobre Social Media

Hace ya algunos años, los entonces social medieros solían reunirse…

Vivir, para qué.

Vivir, para qué.

Durante nuestra vida conocemos personas, ideas y teorías que pretenden…

Type your search keyword, and press enter to search