La Red Migala
Cuando se habla del Proyecto Migala se habla también de…
Nos encontramos ante el surgimiento de lo que puede ser la fuerza política juvenil más importante de los últimos tiempos, un movimiento fraguado casi en su totalidad digitalmente y que a pesar de haber tenido que reiniciar el servidor una vez sigue firme en su esfuerzo por constituirse con el primer partido político digital de México.
El ánimo y la energía se han volcado en el proyecto aglutinando participantes a lo largo y ancho y de México, encontrándose en espacios digitales como Discord, Facebook, Telegram y YouTube, participando en encuentros y conservatorios donde se expone el sentimiento y las ganas de querer participar en un nuevo proyecto que se visualiza como un espacio de participación ciudadana para quién no encuentra lugar en las opciones políticas existentes.
Las exposiciones suelen ser personales, visiones individuales de un fenómeno que nos llevan a construir distintos niveles de realidades a partir de la naturaleza humana del propio observador y cuyas propuestas derivan en una ejecución a partir de eso que se conoce, o debería decirse a partir de aquello que se desconoce.
Porque si bien es cierto que solo podemos construir a partir de aquello que conocemos previamente, solemos construir una barrera que no solo hace aún más invisible aquello que desconocemos, también impide y dificulta que después tomemos eso que abandonamos por entregarnos ciegamente a nuestra ignorancia.
Es normal y natural que nos entreguemos de esa forma, es parte de la eterna pelea generacional que nos ha hecho como especie evolucionar socialmente y en otros casos retroceder, es lo que nos ha hecho romper paradigmas y reconstruirnos tanto en lo individual como en lo social, porque aunque las bases no cambien en lo fundamental, la forma en la que aplicamos el conocimiento si lo ha hecho.
Es normal y natural que las juventudes no escuchen a las generaciones pasadas, más cuando la experiencia compartida no es acompañada de una historia de éxito que haga valer la pena el gasto de tiempo que se va a dedicar escuchando a alguien por muchos genes que se compartan. Cuántas veces hemos escuchado a quién dice que solo seguirá consejos de gente exitosa porque es hacia donde va, pero el éxito se le va en entregar su vida y recursos hasta que se da cuenta que solo le decoraron el camino para que lo siguiera eligiendo y al final resultó ser pura terracería.
Quienes disfrutamos de compartir nuestra experiencia ya sea en lo profesional o en lo personal, no solo compartimos el camino que hemos elegido, también entre otras cosas se comparten las condiciones, los dilemas, las influencias y hasta los sentimientos que conlleva cada paso. Es cierto que no nacemos sabiendo todo, reflexiona José Ingenieros que todos nacemos iguales son la vida y las circunstancias las que nos van dando forma y construyendo, decidimos en lo individual que creer, aprender, pensar y realizar y de eso posteriormente elegimos lo que transmitimos.
La ignorancia es definida como la falta general de instrucción o de conocimientos, el Derecho por otro lado nos dice que el desconocimiento o la ignorancia de la ley no nos exime de cumplirla, pero entonces ¿cómo sabemos qué debemos cumplir y qué no si hemos estado aislados en nuestra individualidad por tantos años?
Durante nuestros primeros nos construimos a partir de un pequeño circulo cercano, la familia, la escuela y la televisión ahora internet, que no deja de ser una caja aprovechada de forma idiota. Nos construimos y construimos un espacio mental en el cual nos sentimos seguros y de vez en cuando salimos de él para ir a una nueva escuela, mudarnos a una nueva comunidad o simplemente porque el empleo así lo requiere. Habitamos ese espacio y lo rediseñamos cada día, podemos incluir nuevas cosas del exterior al grado de tener que ampliar esa zona segura o podemos reforzar los muros que nos separan del exterior, aprendemos y descartamos conocimiento todo el tiempo podemos ignorar que lo hacemos, pero lo hacemos.
Ignoramos aquello que nos da miedo, que no queremos hacer o cumplir o que simplemente no nos gusta, ignoramos ideas, personas, circunstancias, posibilidades. En generar ignoramos más de lo que conocemos, la naturaleza infinita del universo hace que esto sea así, por esta razón la humanidad ha buscado formas simples y limitadas de explicarse la vida y sus circunstancias dejando, etiquetando y llamando a lo humanamente inalcanzable e irrealizable como ignorancia.
Individualmente, como he planteado, la barrera entre lo conocido y lo ignorado es desplazada a partir de la disposición que se tenga para ello, pero en lo colectivo ese desplazamiento depende se la suma de varios esfuerzos combinados en un sentido y con distintas aversiones a lo ignorado. Se puede ser frente y empujar con fuerza o se puede estar en la retaguardia a salvo de empujones, pero de esa decisión dependerán los caminos que posteriormente aparecerán ante nuestros ojos.
En el Proyecto Migala reunimos proyectos personales y sumamos nuestro esfuerzo individual por algo que nos hace unirnos, ese algo no es necesariamente un Podcast decir esto es de hecho un despropósito, nos deben unir sentimientos y razones como la de crear un espacio seguro para la participación ciudadana.
Si nuestro lema es la ciencia, la tierra y la libertad; vayamos por esa ciencia a través del conocimiento, estudio y aplicación de métodos, no así de aquello que creemos que es conocimiento porque la base de todo conocimiento científico es que todo cuestionamiento científico es cuestionable. Recuperemos la tierra no solo en la tenencia, recuperemos nuestros espacios y entornos porque si no hacemos esta labor previa no importa la semilla plantemos en ella jamás dará fruto. Y por supuesto defendamos nuestra libertad con estricto respeto a los derechos humanos, animales y de la naturaleza, porque sin ella no podremos sentirnos seguros para labrar la tierra y mucho menos para cuestionarnos aquello que creemos conocer.
Hemos decidido reunirnos ya entorno a una idea de un proyecto político ciudadano, participando según la disponibilidad de tiempo y recursos. Hay quien llega con un proyecto o idea previa para desarrollar o sumar en el Proyecto, hay quien solo llega a ver y por supuesto quien solo busca aprovechar la sinergia para impulsar su carrera individual. Por supuesto que si hablamos de pluralidad debemos hablar de acceso al conocimiento el cual no es igualitario y por lo tanto será dispar dentro del colectivo.
El Proyecto Migala es por lo tanto más que suma de esas individualidades en un esfuerzo colectivo. El nivel, en todos los aspectos, de esa suma de esfuerzos dependerá evidentemente de cada vector individual. Ante tal planteamiento reconozcamos que la ignorancia reina en el Proyecto Migala.
La formación, aficiones y profesiones dejan en la construcción de las personas un lenguaje y un idioma que influyen en la forma como interpretamos e interactuamos con la realidad. Los principios, creencias, valores y a veces hasta la terquedad contribuyen a determinar lo que aceptamos o lo que rechazamos, los humanos tenemos tendencia a lo segundo sobre todo cuando esto implica pertenecer o no a un circulo social, académico o político. Por lo tanto es natural y lógico el colectivo se encuentre habitando una Torre de Babel edificando más niveles rumbo a la ignorancia colectiva, o lo que es peor sectorizada, pasar a la acción sin un idioma y lenguaje en común solo nos hará caminar en la obscuridad de la caverna platónica.
Reconocer esto provoca que un colectivo le gane terreno a la ignorancia, por supuesto el éxito depende en gran medida del involucramiento tanto en la acción como en la constante construcción individual. Hago pues el llamado a que asumamos el compromiso individual, sí, de defender nuestros ideales, principios y valores, pero también de abrirnos a escuchar y aprender aquello que sea necesario para elevar el nivel del colectivo, de esta manera avanzaremos con certeza en cada movimiento soportando críticas y embates que lo intenten desestabilizar o detener.