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Bienvenidos al 2022.

1 de enero de 2022

No está en mi personalidad el ser promotor de las celebraciones y conmemoraciones sociales, las reuniones me aburren un poco y es un hecho que prefiero la “soledad de mi despacho” citando al expresidente Felipe Calderón. El giro social del calendario ha representado para mí siempre una interrogante: ¿por qué la gente necesita establecer un día especifico para cerrar ciclos o proponerse algo? Lo mismo pasa con los cumpleaños o ciertos días como el 14 de febrero o el 10 de mayo, incluso me tocó ver nacer nuevos días festivos al tiempo que se retiraban del calendario días de asueto que tenían que ver más con la memoria histórica de nuestro país que con la explotación comercial de una conmemoración social.

Es cierto que establecemos cortes temporales que facilitan nuestra organización y convivencia como colectivo, así pasamos de ser animales que comían cuando tenían hambre, dormían cuando tenían sueño y cuya práctica del sexo seguramente se hizo de manera libre y desmesurada, hecho que pudo haber propiciado que la lotería genética propicia para la evolución tuviera más chances de acertar, a seres sociales normados con horario para realizar las comidas que recomiende nuestro experto en nutrición, que requieren de asistencia para regular el sueño debido al estrés de la vida diaria que le deja solo la cama y la noche como espacio para el acto sexual.

Nuestro horario natural es el día y la noche, la luz y la obscuridad. Nuestro entendimiento del tiempo es más cultural, lo vamos aprendiendo y nos vamos adaptando a la dinámica que establece, desayuno, escuela u oficina, comida, más oficina y más escuela pero esta vez en casa, cenar, dormir. El 1 día de enero celebramos año nuevo, aunque si se trata de celebrar anualidades y ciclos prefiero iniciar el año el día del big bang o ya aunque sea el día de mi cumpleaños. El 10 de mayo celebramos a las madres porque resulta más conveniente celebrar en masa, se venden más productos. Y así podríamos seguir con efemérides que más que celebrar y conmemorar a quién dice homenajear, lo que provocan es caos y estrés por elegir el lugar para desayunar, cenar, el menú, el presupuesto, la agenda laboral y para caer en un lugar común hasta elegir celebrar a la esposa, a la madre o a la suegra.

Sí, yo el que dice “todos los días son para celebrar a…”. Me gusta decir este lugar común porque también me gusta decir que no sabemos, ni tenemos claro, cuándo se va a terminar esto. Cada día comienza un año nuevo para un recién nacido, cada día una pareja encuentra el amor y lo celebra, todos los días más de una mujer en este mundo se convierte en madre y por también recordamos y agradecemos a los profesores que nos transmitieron conocimiento y experiencias. Para mi, la celebración de año nuevo ahora significa el aniversario de la última noche que vi con vida y pude tocar a mi papá tumbado junto a el sintiendo su cuerpo frio por la Covid, para mi el ciclo que se rompe y la vida que comienza esta fecha es un recordatorio de la incertidumbre y el peligro de estar vivos.

La vida no tiene horario, ni fecha en el calendario, las celebraciones son un pretexto para reunirnos con familia y amigos. Reuniones que por más finas y elegantes que sean no son más que la evolución a la par del desarrollo humano de aquellos primeros encuentros colectivos para aprovechar al máximo un animal cazado de gran tamaño. Una evolución que nos ha llevado del aprovechamiento al derrochamiento como sinónimo de abundancia y al exhibicionismo social como muestra de estatus frente a la manada. La pelea por ver quién se queda con la piel del animal para cubrir sus carencias naturales y poder así destacar ha evolucionado y debemos identificar sus nuevas reglas.

Sería falso e hipócrita negar que estas fechas son para vender, y cada año debe ser mejor que el anterior. Regalamos cada vez más objetos y menos afecto, nos olvidamos que las cosas no valen por lo que cuestan sino por lo que representan, porque las historias ya no interesan más que como una herramienta publicitaria. También sería falso e hipócrita negarse a participar en esta dinámica social porque qué es el ser humano sino un animal social.

Para quién comienza un ciclo nuevo, para quienes continuamos un eterno camino que sabemos no reiniciara, que todas las dichas sean para ustedes y los suyos, mi anhelo es que no se olviden cada que despierten de la nueva oportunidad que hay ante ustedes para celebrar la vida, el amor, a las madres, a los padres, a los abuelos, para celebrar lo que sea y a quien sea, y que es siempre una nueva oportunidad para empezar sin tener que esperar a que comience el mes o la semana, pero sobre todo nunca se olviden de compartir lo que saben y lo que aprenden.

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