Vivir, para qué.
Durante nuestra vida conocemos personas, ideas y teorías que pretenden…
[vc_row][vc_column][vc_column_text]En este post me referiré exclusivamente a compras personales, esos caprichos que nos damos cuándo llega una lanita extra en lugar de ahorrarlos para el futuro, si eres freelance seguramente ocupas la misma computadora para trabajar que para tu uso personal, mal, también habrás pensado que pagar el internet y usarlo en casa y para trabajar esta chido, pero nel, si eres freelancero o emprendedor en potencia debes de comenzar a acostumbrarte a separar los gastos personales de los del negocio y si vas a tener varios proyectos a hacerlo en cada nivel que diversifiques.
Esa compra no es una inversión.
No hay que engañarnos a nosotros mismos, esa compra caprichosa no es un inversión, incluso la compra de un automóvil no lo es pues tan solo lo ruedes fuera de la agencia habrá perdido el 25% de su valor, es un gasto y así como las inversiones se puede volver negativas los gastos se pueden volver positivos.
No compres pendejadas, compra chingaderas que te puedan servir en el futuro.
Enfocar tus gastos personales te ayudará a desarrollarte en el futuro, por esta razón no solo aplica para consumo de bienes físicos, sino también para aquellos que no puedes tocar como el conocimiento mediante cursos o talleres.
Supongamos que de pronto te encuentras sin empleo, pierdes el ingreso total y te quedas con unos cuantos ahorros en el banco, estos ahorros durarán según sea el monto y el estilo de vida que se mantenga, pero sin ingreso es difícil mantenerse salvo que sea una cantidad tan grande que tan solo en interés bancario compense la salida mensual. Perder el empleo es algo crítico, salvo que en tu persona guardes habilidades que te permitan rápidamente ubicarte en otro empleo o comenzar a buscar fuentes alternativas de ingreso, emprender por necesidad o por crisis, estas habilidades y conocimientos dan origen al desarrollo de oficios los cuales puedes desarrollar de manera más sencilla con herramientas o equipo y es cuándo aprovechamos esas compras caprichosas y desplazamos el activo a una unidad de negocio o proyecto y lo convertimos de alguna manera en algo que nos dará un saldo positivo por su posesión, a pesar de que continuará perdiendo su valor según la calidad con que esté construido.
En mi caso hace unos años adquirí un carrito para asar con carbón, no tengo espacio donde guardarlo pero mis amigos si, entonces decidí que el carrito pudiera ser usado por cualquiera de mis amigos siempre y cuándo se comprometieran a cuidarlo y resguardarlo hasta que el próximo lo necesitará, así ha cumplido su servicio y ha recibido cuidados por lo que está disponible para ser usado, ya eso implica que no debemos comprar un carrito cada vez que vayamos a hacer algo carbón pero además que estará disponible para utilizarse comercialmente en el momento que se requiera para montar un local de alitas y cervezas, de hamburguesas o hasta cochinita pibil. Hemos convertido el pasivo en un activo por llamarlo de alguna manera. Es evidente que solo funcionará para el arranque y que en cierto momento el negocio mismo permitirá adquirir mejor equipo y reemplazar el invertido.
Al recordar esta historia, recordé también el momento de la decisión de compra, o el momento de la verdad para sonar a marketero, existían varias opciones, desde el asador sencillo que parece que se caerá con el primer kilo de carne hasta la opción a gas LP con sistema digital de temperatura, después de reducir mis opciones a tres decidí adquirir aquel que se pudiera armar y desarmar relativamente fácil, que no requiriera instalaciones adicionales, y que soportará mínimo para atender a 10 personas de un jalón, ya lo reseñaré en la #GuíaDeCompras.
Los criterios se basaron en que tendría que moverse fácil para poder llevarlo entre las casas, que se pudiera utilizar en donde fuera y que no tuviéramos que cargar un tanque de gas a todos lados, además somos muchos así que convendría que tuviera buena capacidad, estas características además se alinean con lo que requiere un establecimiento pequeño para vender comida así que lo podré utilizar si todo fracasa en la vida. Afortunadamente aún no llego hasta ese punto, pero ya casi voy agradeciéndole a la Señorita Laura por la idea de un carrito haburguesero.
Así que si piensas darte un capricho o te agarró la euforia por desarrollar alguna habilidad y piensas gastar en ello recuerda que no solo se trata del momento, debemos pensar un poco hacia el futuro y reflexionar sobre el dónde terminará ese nuevo juguete y que no se repita la historia de la GoPro con la que nunca triunfaste como youtuber.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]