Guía para el redactor político
La Alta Política ofrece una oportunidad de desarrollo para los redactores publicitarios, ya sea a través del asesoramiento de imagen o la generación de discursos de un político que se encuentre en el poder o que busque un alto cargo público, se requiere de un gran compromiso pues se trata de una de las posiciones con mayor responsabilidad en el ajedrez político.
Estudiando las cuatro grandes áreas del conocimiento moderno, podremos persuadir a nuestro público. Este conocimiento deberá ser reforzado con el entendimiento de la cultura de nuestra audiencia y saber cómo dirigirse a los diversos mercados a los que les vamos a hablar. Un político tiene que ser capaz de emitir opiniones sólidas sobre todas las cosas, pues su trabajo es dirigir las almas de su pueblo.
Para que podamos escribir un discurso político, tenemos que incluir en nuestros párrafos cuatro factores: objetos, personajes, situaciones y tecnicismos.
Uno de los primeros consejos tanto para un redactor como para un político, es mantener un estilo constante durante toda la campaña. Esta constancia, se logra provocando que siempre se utilicen los mismos ambientes, las mismas palabras o términos y las mismas situaciones.
El uso vocales fuertes como la “o”, la “a”, la “e”, que permiten abrir bien la boca y hablar en voz alta, dentro de nuestro discurso es importante, un texto cargado de las vocales “u” e “i” no permite que la voz llegue a su destino, además las vocales recomendadas ofrecen un texto amable para la vista lo que facilita su lectura.
Louis Althusser, en su libro Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado, explica cómo es posible obtener, mantener y retener el poder estatal. Decía que el pensador marxista que es necesario fomentar la idea de que el núcleo de toda sociedad, es la familia. Invitando a los hombres a reproducirse, los atamos a ciertas responsabilidades propias del cargo de jefe de familia, responsabilidades que no queremos ni imaginamos bajo los efectos del amor. Esto lo expresaría Marx como el hecho de vivir aceptando trabajos que no queremos.
Como el anterior, existen una serie de mecanismos que es necesario conocer como redactores políticos, tener presentes estás dinámicas evitará caer en malas interpretaciones del mensaje que pudieran derivar en un desentendimiento político.
Por ejemplo, aquel en el que es necesario mantener en el discurso la mecánica promovida por la iglesia, una mecánica del premio y del castigo. De esta forma nos aseguramos que la gente crea que está bien el sacrificio. Logrando que los padres paguen con gusto a las colegiaturas con énfasis en la educación privada de sus hijos, es decir la capacitación técnica, la cual será aprovechada por las empresas de manera gratuita.
Un generador de discursos se verá obligado a redactar bajo cuatro tipos de arengas:
- La primera, es la arenga pública es decir la relaciones públicas.
- La segunda, la de reclutamiento que es el proselitismo.
- La tercera es la capacitación de los funcionarios.
- Y la cuarta la de reforzamiento a través de los logros.
Hacer que el público se exponga a los medios de comunicación en los cuales se reforzarán las ideas mencionadas, evitará el tener que realizar un gran esfuerzo persuasivo.
El oficio del redactor político incluye además la redacción de informes, noticias, y artículos.
Si usted no quiere que el público responda sus discursos, es decir, si quiere imponerse como el único emisor oficial, redacte una oratoria apelando a la lógica.
Bourdieu escribió que cuando al pueblo se le cuestiona sobre asuntos lógicos matemáticos, el pueblo se queda callado. En cambio, para obtener una gran respuesta es necesario apelar a los problemas morales, a la gente le encanta enjuiciar lo que observa y le excita decir que algo es bueno o malo.
Sigamos con los ejemplos de estos cuestionables mecanismos: para convencer a un público adulto, a uno que está entre los 40 y los 70 años, deberemos echar mano de la Preterición o técnica de persuasión consistente en refrescar la memoria. Para esto es necesario usar frases como las siguientes: “ustedes saben”, “como recordarán”, “en los viejos tiempos”, “a la vieja usanza”, “como siempre se han hecho las cosas”, “todos lo sabemos” o “recobrando los valores humanos”. Tenga la seguridad de qué el público, quedará encantado. En cambio, si hay que dirigirse a los jóvenes, use la técnica de la Perisología, qué consiste en meter términos técnicos en el discurso. Para esto, usted frases como estas: “su vida en Internet”, c”on la comunicación móvil”, “estamos conectados”, “conozco su perfil de Facebook” o “Googlear sus dudas”.
Martin Luther King siempre hablaba dándole vueltas a los argumentos que su público conocía, es decir rodeando el antiguo testamento. Obama siempre hablaba usando la exageración, respaldándose en una tradición sajona como la de Adams o Jefferson, o bien produciendo simpatías citando a los clásicos pensadores latinoamericanos.
Es recomendable que nuestro político practique la constante lectura de poesía, pues con esta práctica mejora su dicción, su elocuencia, su seguridad y su lógica.
Espero que esta información sea de utilidad en tu formación política.


